Era demasiado, mucho más de lo que cualquier ser vivo podía soportar. Me acerqué a la ventana con la idea de tirarme. Y lo que hice fue tirar mi vida. Mi vida antigua, mi vida vieja; las hipocresías de una sociedad enferma, las cortesías, la ética. Tiré por la borda todo en lo que creía. Me deshice sin miramientos de las televisiones, de los móviles, de los ordenadores, las cámaras de fotos y los periódicos. Lancé al vacío tus fotos y tus cartas, tus poemas, tu basura embustera. Tiré por la ventana a mis amigos y a mis enemigos.
Sencillamente, me desconecté del mundo. No podía continuar viviendo en un sitio tan poco apropiado para mí.
Entonces cogí muchos libros. Eso fue lo único que conservé. Historias que valían la pena, información necesaria para alcanzar el conocimiento pleno de uno mismo, o por lo menos intentarlo. Palabras que merecían ser leídas por unos ojos como los míos. Y así, poco a poco, fui desentendiéndome de todo aquello que salió volando.
No me interesaba la política, ni los sucesos, ni los terremotos. No me importaba lo más mínimo la violencia de género, los atracos, los abrigos de pieles de animales, los bosques quemados, las guerras. No me preocupaba la muerte de un familiar, la moda de las calles o el precio de la comida. ¿Y saben por qué? Porque yo estaba al margen de todo eso. Porque yo entendía la vida tal y como era, algo atroz y repugnante, algo cruel. Porque sabía que el hombre era el cáncer y la mujer el sida y no quería tener nada que ver con ninguno de los dos.
Me quedé lejos de desear amar y ser amado. Me quedé muy lejos de sentir ganas de follar o de besar. Tan solo me apetecía tumbarme, leer un poco y beber cerveza. Y ya. Todo lo demás podía irse a tomar por saco.
"that i couldn't conceive a position in which life would not be a misery, that we are all created to be miserable, and that we all know it, and all invent means of deceiving each other.
and when one sees the truth, what is one to do?"
and when one sees the truth, what is one to do?"