miércoles, 23 de marzo de 2016

7

me senté al borde de la cama y eché la ceniza al suelo. no quería pensar demasiado, pero todo apuntaba a que debía reflexionar, darle vueltas a la gran cosa. esperé en silencio a que algo pasase. a que llegase una especie de luz que me hiciese entender en qué términos estaba moviéndome, hacia dónde gritaba el viento. nada especial ocurrió. estaba demasiado vieja, cansada, lenta, desilusionada, arruinada. tenía la sensación de aguantar en los párpados el peso de cincuenta años. simplemente, nada iba bien. nunca fue bien. intenté la relación humana. ¿qué era eso, en realidad? nadie entendía ni sabía moverse por ese extraño mundo, y, aún así, les salía decentemente. no como a mí. pero lo acepté con la poca dignidad que me quedaba. tomé una decisión. aquello se convirtió en un infierno, pero era mucho más soportable que la mayoría de las cosas. unos entraban, se cegaban, se quedaban un rato. luego se iban. era demasiado, y yo sabía aquello; lo sabía desde el primer contacto. y como todo en esta vida, supongo, esperé a que llegase la traca final. esperé con paciencia y apagué el cigarro con los dedos. amanecía en alguna parte. la sensación era similar a cuando me despierto todas las mañanas y arrugo el morro, algo desagradable, ya sabes. la gente llega, te chupa el alma y se larga con un mal sabor de boca. y me parece bien. a veces me pregunto el sentido de la existencia, para qué me han diseñado, cuál es mi papel exactamente. y creo que es ese; algo así como un puente entre realidades que termina por desaparecer en la niebla de diciembre. algunos, muy pocos, idiotas y enfermos como yo, perduran en el tiempo: en mi tiempo. doy las gracias por eso: aún sabiendo que no había ninguna oportunidad, decidieron dármela. calentaría las entrañas de cualquiera, lo justo y necesario para seguir andando en la oscuridad, os lo aseguro. 

destiné muchos años de mi vida a entender tu despedida. ¿sabes? a veces no hay explicación. la gente hace cosas extrañas. desde este lado se ve incomprensible, absurdo. todo parece seguir el mismo patrón, pero ese patrón tiene una frontera que jamás podré traspasar. porque yo no entiendo los sentimientos, los actos irracionales. no entiendo a los seres humanos, y cada día quiero hacerlo menos. sencillamente no funcionamos de la misma manera. no sé bien qué coño soy yo. por mucho que intentase pertenecer a ese circo no funcionaría. en fin, todo eso. 

una vez más brindo con mi naturaleza. todo acabó. 


jueves, 10 de marzo de 2016

6

por algún motivo me desperté un poco antes. yo era de esas personas que se pasan horas retozando en las sábanas sin querer levantarse, dejar correr las horas, esperar a sentirme mejor y entonces salir, pero aquella mañana tomé la iniciativa. me fumé un cigarro, caminé un poco por la casa, desayuné. reflexioné sobre mis sentimientos. y luego entré en la habitación sin hacer ruido, me senté en una silla y te observé. un poco de luz se filtraba, la suficiente para que los detalles tuyos fuesen claros para mí. me gustaba la expresión de tranquilidad que tenías. no se solía ver a menudo. tu pelo, largo y brillante, era otra de las cosas que en mis ratos libres envidiaba. sonreí un poco. habíamos vivido tantas cosas que me era imposible sostenerlas con una mano, con dos. me entraron ganas de llorar. no sabía bien qué me pasaba, supongo que no era capaz de soportar la situación, todo era demasiado triste para mí. te amaba. sin más. y aquello me tenía confundida e incómoda. yo no quería a muchas personas hasta ese punto. solo a tres. ¿qué curioso, no? es una de nuestras grandes coincidencias. me puse nerviosa, aparté la mirada. me pregunté si te merecía. si debiese parecerme un poco más a tu sur, si mi norte era realmente tan destructivo para ti. me tenías, y supongo que aquello me hacía odiarte un poco. siempre te he regañado cuando me contabas que dependías de la gente, pero ya sabes, yo sé mucho de todo el mundo y no sé un carajo de mí. 

hoy recuerdo aquella mañana y vuelvo a atragantarme. eres un ser diferente, especial. sé que todos te envidian por haber alquilado un trozo de mi alma, pero no deberían hacerlo. ha sido fácil. cuando nos conocimos, ese mismo día, supe que no conseguiría desprenderme de tus ojos. me hace gracia que nadie entienda nuestra relación y me gusta, eso lo hace todo más íntimo. 

me molesta que no seas capaz de ver lo preciosa que eres. hasta deslumbras a los cuervos que revolotean por mi habitación. 
espero que nos veamos pronto.

R

lunes, 7 de marzo de 2016

5

tengo algo en mente, una preocupación, una reflexión, algo que quiero compartir con el mundo, contigo. pienso en ello todo el día. elijo las palabras concretas, me imagino la situación adecuada para hablarte y que me escuches. entonces vengo al ordenador. abro esta mierda, pongo los dedos en las teclas, suena alguna canción de las mías. y me quedo muda. no sé qué pasa. no soy capaz de componer una sola frase sin atragantarme. pienso en todos los momentos aleatorios en los que se me saltaron las lágrimas y quise detener aquella sensación. pienso en todo lo que callo por el bien común, los sentimientos que escondo, las cosas que se llevó el viento y desaparecieron. pienso en algunas personas, trato de imaginarlos con detalle. algunos disfrutan de su vida. realmente, la mayoría. ahora duermen, sueñan, todo eso. mañana se levantarán con la típica expresión de he dormido lo justo pero está bien. se harán un desayuno, cogerán un metro, un autobús, un coche, irán a enfrentarse a su día a día. volverán con historias que contar a alguien que les escuche y les proteja. no sé. entonces me miro a mí. lo estoy haciendo ahora. no veo ninguna similitud con nadie, y es realmente triste. la soledad se hace insoportable. en estos momentos es como si el mundo se hubiese evaporado y solo quedase yo escribiendo cartas de nadie, para nadie. ¿recuerdas eso?


"se extinguieron todos 
los seres humanos
y a veces oía golpes en
mi puerta
años después, también
te extinguiste tú;
ahora solo se escucha el pitido
de la nada."


jueves, 3 de marzo de 2016

oh, claro

abres un botellín, lías un cigarro, te acomodas en
cualquier rincón mullido
se acerca un hombre
bueno, no está mal, piensas
encaja de alguna manera con
la situación
entras en su mundo
quizá demasiado plano
dejas que ame un poco,
follas, follas otra vez, fumas
y más de lo mismo
pero ya se acabó la gran cosa

los tíos siempre
fueron mi gran problema

encuentro distracción
evasión
y aplaca un poco tanta tristeza
rancia
admiro su estructura y la
repudio a la vez
(no dejan de ser personas)
pero siempre me hacen replantearme
alguna cosa que
en su momento, se
escapó

es bastante irónico:
soy una caricatura de
mí misma

puedo poner día y mes
y año
justo cuando desgasté todo el
sentimentalismo que podía almacenar
lo desgasté contigo
con tus ojos, tu voz
y ese olor que enloquecería a cualquier
cuerdo
todo lo demás son sombras
de la figura original

no sé qué cojones
ando escribiendo, o queriendo
deciros
no echo de menos a ese tipo;
de una llamada
un par de palabras, y un lugar escondido
le tendría de nuevo entre
mis piernas
pero no es eso
es más bien la verdadera nostalgia
la que se escapa a los idiotas
echo de menos encontrarnos en ese sitio
tan enamorados, tontos
del culo
queriendo y no
pudiendo
extraño mis 16, mis 17
y aunque estuviese más encantada
con la idea del
suicidio,
era bastante más llevadero
de lo que es ahora

no puedo soportarlo, pienso
mientras camino
hacia algún metro de
madrid.

martes, 1 de marzo de 2016

se nos hace de noche.

tuve una sensación fuera de lo común. llegó rápida y sigilosa, entró por mis venas, aterrizó en mi corazón. decidí mirar hacia el cielo y luego te miré a ti. en ese preciso instante supe que recordaría ese momento el resto de mi vida. no estaba pasando nada especial. no me besabas, ni me tocabas siquiera, aunque te lo estuviese pidiendo a gritos sordos. no hablábamos. el silencio, las luces y el cielo negro era todo. de repente sentí que algo se acomodaba dentro. eras tú, era ese lugar, era la hora y el segundo. no se volvería a repetir. de hecho, ni siquiera nos conocíamos demasiado como para que todo aquél circo emocional tuviese una justificación lógica. nunca la hay en estos casos. llega como un maremoto y arrasa con todo dejando únicamente una sinceridad loca y desnuda, una confusión breve, el calor del sol en invierno; no sabría explicar con palabras lo que provocaste. sólo puedo decirte que allí solo exististe tú y todo lo demás desapareció. 

desearía que esto me pasase más a menudo. desearía ser capaz de arrancarme las pocas buenas cosas que quedan en mi interior y regalártelas, justo en ese instante, para que las mantuvieras contigo como un recuerdo extraño y fugaz.