miércoles, 24 de junio de 2015

JUNIO

no hay nada que podamos hacer
el oscuro abismo que
me ata a la soledad
mide demasiados kilómetros y
no puedo saltarlo
para llegar hasta ti

pero me asusta esa sensación que tengo 
desde hace años
de querer saltarlo aún sabiendo
que a pesar de alcanzarte
el tuyo es igual o aún 
más grande
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he descubierto mi problema con
el amor
quiero hasta hartarme
hasta notar que nada podría ser más valioso
quiero de una forma que no soy 
capaz de explicar
ese amor está cada vez que miro
lo que te olvidaste en mi casa
cada vez que te escribo una nota y 
la escondo en tu abrigo
cada vez que apareces en mis tontos poemas
cuando recibo un mensaje de texto 
al teléfono con 
una estrofa de canción de los dos
o cuando pasas cerca mía sin
saber que estoy ahí:

te quiero en los momentos
en los que no
estás
y cuando nos vemos siento que
me desenamoro un poco;
las barreras son demasiado altas
y no llegas hasta mí

no tiene arreglo
ni quiero que
lo tenga
sencillamente las personas no
me gustan
y eso me hace sentir bien;
la idealización ingenua y cargada
de un sabor amargo
es la única vía para sobrevivir
al encuentro con
ellos.
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oigo algo
es la brisa del verano
que trae consigo la más
dura de las soledades;

he decidido pararme a escucharla.


R O S E T T A . S O W A R M A S O L I T U D E
あう は はかれ の はじめ。

domingo, 21 de junio de 2015

te pensé un poco

si tuviese ese poder de
entender las despedidas
los finales
los punto y aparte
si pudiese aceptarlo y
seguir como si
nada
creo que los cafés sabrían menos
amargos
las mañanas no serían tan insoportables
y todo sería
en definitiva
mucho más fácil

miércoles, 17 de junio de 2015

otro día más. [extractos]

No me sentía bien. salí de esa casa con la idea de no volver nunca, una idea estúpida y poco coherente, en algún sitio habría que comer y dormir y no estaba dispuesta a guarecerme en un arbusto de cualquier parque. me quedaba algo de dignidad. caminé por las calles sin nada concreto en la cabeza. quizá tomar aire fresco me curase un poco la enfermedad, quizá me entrase sueño. no consigo dormir. me pregunto cuántos años más aguantaré de esta manera sin ingresar en un manicomio. dicen que el insomnio acaba pudriéndose tanto que te provoca alucinaciones, visiones extrañas, cosas fuera de lugar. me inquieta la idea de llegar hasta aquí, pero es factible: van pasando los años. he perdido la cuenta. bueno. no hay nada que hacer y tampoco quiero volverme una drogadicta, ya dije que me quedaba dignidad, una estúpida, muy estúpida. giré en dirección Sol. no sé por qué, pero me encantaba ese lugar; si eres de Madrid sabrás qué quiero decir. a todo el mundo le gusta andar por allí sin hacer nada especial. cuando llegué, me entró la risa. las luces artificiales se reflejaban en el suelo, no había nadie por allí salvo parejas cogidas del brazo, todo en silencio, quizá interrumpido por algún coche, no sé. daba un aire romántico totalmente falso. Madrid no es romántico, sincero. es una máquina de almas rotas, un hospital gigante envuelto con un papel muy atractivo. pensé en ello mientras atravesaba la plaza y me perdía por algún callejón que no reconocí. iba demasiado borracha para entender mis pasos, está claro. me acordé de gente. ¿cuántas veces me he encontrado con personas en esa boca de metro? ¿cuántas de ellas se acordarán de mi silueta esperando cada vez que pasan por allí? en fin, es todo muy triste y no soy capaz de digerirlo. quizá una cerveza me alivie, pensé, y entré en un bar oscuro. la gente no está acostumbrada a ver a una chica sola y joven bebiendo en la barra sin nada que decir. es como que les da vergüenza ajena salir a hacer su vida sin un acompañante, y les incomoda verlo. yo lo hago todo el rato, no me queda otra; no me gusta nadie. en lo más profundo y negro de mí, esto es una certeza. que se queden en sus casas, en sus discotecas, en sus camas follando, en sus parques, en sus escuelas, no me interesa. cada uno va a lo suyo. 
   mi idea era beberme una, pagar y volver a casa; no sucedió. por el contrario seguí pidiendo y bebiendo como si fuese una medicina desagradable que hay que tomar. noté en la cara del hombre que empezaba a preocuparse. hizo un amago de hablarme pero lo corté rápido; no quería que tirasen del hilo. cuando bebo es extremadamente fácil hacerlo. es un problema serio, ¿sabes? he destruido en segundos amistades por ese sincericidio mío. que se jodan. que se jodan todos. otra más y nos vamos. un total de quince pavos o más, no sé. me voy a arruinar. me levanté del taburete y de un salto bajé al suelo, notando que se me había subido la falda. antes de irme se me acercó alguien. seguro que es por mi culo, tengo un buen culo, me dije, pero no era eso exactamente;
   —oye, ¿qué te pasa?
   —¿eh?
   —bueno, te he visto sola y no sé, em... ¿qué tal? ¿va todo bien?
   —ah, es eso. sí, tranquilo. 
   hablamos un rato en la puerta del bar. para mí era una situación incómoda, ridícula e innecesaria, pero notaba en sus ojos que realmente se estaba interesando, lo cual me halagó. no hubo nada inusual en sus palabras, no llamó mi atención lo más mínimo, y aún así le pedí que me acompañase a casa. en el camino de vuelta hubo alguna risa, preguntas y demás estupideces ingenuas. conforme íbamos llegando me imaginé cómo sería en la cama. tenía cierto morbo, no nos vamos a engañar. pero hoy no, hoy no me apetece un carajo, solo quiero encerrarme y morir. qué idiotas y tiernos son los tíos. enséñales un cacho de culo y sé sincera, no habrá mucho más que decir. las tías saben eso, en lo profundo de su ser hasta las más imbéciles conocen esta información y la aplican, ya lo creo que la aplican. luego la gran mayoría se harán las locas como si no hubiesen roto un plato. qué asco de mundo. el engaño y la embaucación en cada segundo. me despedí en el portal de forma neutral, él se decepcionó, yo subí las escaleras. es el fin de otro día inmundo. me tiré en el colchón, observé el techo un rato, pensando, siempre pensando. luego vomité. a ver qué se cuece mañana.

“depression is boring, i think,

and i would do better to make
some soup and light up the cave.”

sábado, 13 de junio de 2015

es de noche.

arranqué pulmones
corazón, entrañas
hígado
huesos
tendones y carne

quería preservar el espacio
para la peste que
cada día crece
en mi 
interior
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la muerte y los
monstruos
en cada esquina de la
habitación
sueños inmundos 
los veo;
están aquí
aquí
conmigo
puedo oler su putridez
veo sus rostros desfigurados
escucho los gemidos
y gritos
noto la violencia
el impulso nocivo de la
destrucción
quieren que agonice
de terror
que se me pare el corazón
notar el bloqueo
no poder hacer absolutamente
nada

siempre tienen la misma 
identidad
pasan los años
puedo reconocerlos como hacía
de niño
nada cambia;
a veces creo con total seguridad que
estoy loco
pero esos momentos en los que
nos encontramos
parecen más irreales que un
sueño profundo
más lejanos de la vida y lo que siempre
conocí
no tiene algún sentido ni
necesita tenerlo;
existen
se esconden
y vienen

llegados a este punto no creo
que dejen de
hacerlo nunca.
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escucho debajo de la sábana
un crujido de huesos
cuerdas vocales rotas;
oscuridad;
sombras;
una
forma
allí.

cosquilleo en los pies
dicen, graciosos,
que corra
no puedo, respondo
es demasiado
siempre
joder, siempre
ha sido demasiado
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la voz despierta
la voz interrumpe
la voz alerta;
cuánta obscenidad y pena y amargura
y soledad 
sobretodo aquélla
hay en esa 
voz.


si la oscuridad me prometiese
tu mundo
aceptaría ahogarme
en ella.

sábado, 6 de junio de 2015

.

La gente suele decir que lo que más recuerda del otro son sus besos, sus caricias, sus abrazos y sus palabras bonitas. Puede ser. Pero, a decir verdad, con el tiempo he aprendido a valorar otro tipo de cosas de ti que se me clavan un poco más hondo, si cabe, que las demás. Cosas tan tontas como verte actuar, moverte por la casa, pedir la cuenta en un restaurante, contarme cosas de tu infancia, verte reír, vestirte, responder un mensaje en el móvil. Tal vez esté tan acostumbrada a tu intimidad que esos momentos se hacen anormales y, no sé, me gustan. Me hacen pensar que estás tan atado a este mundo tonto como yo. Como todos, joder, como todos.