Cuando nos volvimos a ver sentí algo extraño. Sentía que ya no sentía lo mismo por ti. Aquél día hicimos las mismas cosas que solíamos hacer cuando estábamos juntos. Cenamos, bebimos buen vino, dimos un paseo, nos acostamos. ¿Dónde estabas? ¿A dónde te fuiste? Por fuera parecías el mismo, pero lo de dentro... no sé qué era. Pensaba en ello como si me hubiesen arrebatado una parte importante de ti. Era triste. Muy, muy triste.
Tuve que hacer una elección. Adaptarme al nuevo cambio, aceptar que esto siempre pasa con las personas, o morirme de pena.
Creo que escogí lo segundo.