"La verdad es que no termino de acostumbrarme a separarme de ti. Nos ha pasado más veces, como a todo el mundo, pero en los últimos años me duele más. Quizá sea porque te siento con mayor intensidad o porque he aprendido que realmente quiero que estés. No sé. Creo que le pasa a más personas. Ya sabes, enredarse en las palabras y acabar mal, dejar pasar el tiempo, sentirse al revés. Veo tus cosas desde las sombras de los árboles y me quitan la respiración un rato. Mi mecanismo de aguante es bloquear todo lo referente a ti para que ni me roce, pero fallo, siempre fallo, y miro hacia los lados y algo va realmente mal.
¿Sabes? No tengo muchos amigos. Antes tenía más o eso me parecía. Supongo que cada vez me cuesta más conservar, no, mejor dicho, querer conservar a las personas. Apenas cuento nombres que me hayan acompañado a lo largo de los años y hayan soportado mi extraña forma de actuar. Si esos nombres empiezan a fallar, si yo empiezo a fallar con eso, ¿qué haremos?
... Es una de mis tonterías. Una simple llamada pegaría los trozos rotos. Ah, pero qué difícil es revolverse contra la naturaleza de uno y actuar racionalmente cuando lo negro te ha sumergido y lo sigue haciendo, y dejas que lo haga..."