experimenté, casi de casualidad, una de las sensaciones más desgarradoras y extrañas de mi vida. podía ver en su rostro el paso de los años, la acumulación de problemas, la profunda tristeza que crecía en su corazón desde hacía tiempo; veía con total claridad el abismo que nos separaba, que nos separó definitivamente durante mi adolescencia, y que hoy, con amargura, cargo a mi espalda. en su mirada se me ocurrían todas y cada una de las veces que sentí envidia y rabia por la gente que disponía de una familia unida; era algo que nadie me había regalado nunca. y me lastimaba profundamente tener la garantía de que siempre me acompañaría esa soledad tan diferente de las muchas otras que conocía. hoy me enfrentaba a la realidad y lo hacía sin ninguna protección. lo intentaba con todas mis fuerzas, pero las lágrimas salían y me atragantaban. esa siempre ha sido una de mis frustraciones más ocultas desde la niñez, sentirme enteramente sola en el ámbito de la familia, algo que, según dicen, es de lo más importante que una persona puede tener. lamento mucho esta situación. realmente jamás empecé con bien pie.