lunes, 7 de marzo de 2016

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tengo algo en mente, una preocupación, una reflexión, algo que quiero compartir con el mundo, contigo. pienso en ello todo el día. elijo las palabras concretas, me imagino la situación adecuada para hablarte y que me escuches. entonces vengo al ordenador. abro esta mierda, pongo los dedos en las teclas, suena alguna canción de las mías. y me quedo muda. no sé qué pasa. no soy capaz de componer una sola frase sin atragantarme. pienso en todos los momentos aleatorios en los que se me saltaron las lágrimas y quise detener aquella sensación. pienso en todo lo que callo por el bien común, los sentimientos que escondo, las cosas que se llevó el viento y desaparecieron. pienso en algunas personas, trato de imaginarlos con detalle. algunos disfrutan de su vida. realmente, la mayoría. ahora duermen, sueñan, todo eso. mañana se levantarán con la típica expresión de he dormido lo justo pero está bien. se harán un desayuno, cogerán un metro, un autobús, un coche, irán a enfrentarse a su día a día. volverán con historias que contar a alguien que les escuche y les proteja. no sé. entonces me miro a mí. lo estoy haciendo ahora. no veo ninguna similitud con nadie, y es realmente triste. la soledad se hace insoportable. en estos momentos es como si el mundo se hubiese evaporado y solo quedase yo escribiendo cartas de nadie, para nadie. ¿recuerdas eso?


"se extinguieron todos 
los seres humanos
y a veces oía golpes en
mi puerta
años después, también
te extinguiste tú;
ahora solo se escucha el pitido
de la nada."