jueves, 9 de marzo de 2017

time and life

noté una sensación extraña en mis entrañas: la separación con el mundo era casi tangible, el sonido se distorsionaba, las luces empezaban a temblar. había una brecha entre ellos y yo y ninguna de las dos partes tenía el valor de arriesgarse y saltarla. eran territorios diferentes, estaban demasiado lejos. quizá lo más sensato era seguir hablando a voces. muchos de los mensajes se perdían en el espacio, llegaban a la mitad, se quedaban en el aire; nunca se me ha dado bien enseñarle a nadie el epicentro.
miré la puesta de sol desde un ángulo escondido. tal vez nunca podría llegar, pero por alguna extraña razón, tras el daño, me apetecía construir un puente. uno muy inestable, claro, pero algo que pudiese acercarme a esa realidad tan conocida y desconocida a la vez. 

abrí mucho los ojos: hacía años que no sentía motivación. que no sentía pasión por las cosas que, supuestamente, más me importaban. no tenía sentido pero quería seguir en esa frecuencia un rato más. 

sentía la fuerza a cada paso. la determinación por hacer algo bien en mi vida. por cuidarme y por cuidar a los demás aún a pesar de todo. quizá era una pausa sana; quizá se evaporaba en unos días. no importaba. 

me encogí de hombros y abrí otra cerveza sonriendo un poco.