unos entran en el edificio ruinoso se quedan, disfrutan hasta dónde puedan bailan, saltan toda esa mierda otros salen y deambulan por las calles se pierden y no regresan yo sigo sentada en el portal no puedo evitar sentir asco y rechazo a ese tipo de fiestas pero tampoco puedo caminar sin más por las calles nevadas soy demasiado cobarde sigo enferma de esperanza he decidido sentarme a esperar no sé qué espero sólo sé que no pertenezco a ninguna de las elecciones y eso está consumiendo mi tiempo y mi alma.
S N O W F A L L . G O D I S A N A S T R O N A U T
la nieve que cae apresa y ancla mis pies a este portal
siento que me enamoro una y otra vez de personas de momentos de situaciones que ocurren, quizá una sola vez en la vida el olor de la fugacidad nos vuelve vulnerables y adictos.
el tiempo nunca estuvo de nuestro lado. la vida nos construyó a velocidades diferentes, a ritmos distintos jamás logramos adaptarnos y supongo que ese es el gran chiste a veces uno se encuentra en el momento equivocado en el lugar equivocado con un saco cargado de noches de espera, pensamientos autodestructivos y algo más que no me atrevo a decir. no se lo deseo a nadie.
A veces la vida puede resultar tan cruel e incomprensible que a uno no le da tiempo a mirarle a los ojos y pelear. Sencillamente se detiene y observa cómo lo muelen a palos, esperando que el siguiente envite no lo haga abandonar su silla. Algunos días me preguntan por qué me dejé vencer. Por qué me parece mejor nadar a la deriva que fijar una dirección concreta y luchar contra las corrientes. En realidad no estoy vencida, solo acomodada. Creo que me merezco esta paz. Lo creo de veras.
Supongo que muchos, la gran mayoría, pensarán que la depresión se limita a días buenos, días malos, días de no me hagas salir de la cama, días de necesito un abrazo, días de hoy me fue mejor y parece que lo estoy logrando, días de gracias a él mejoré, días de necesito un trago, y todas esas mierdas superficiales y cotidianas que vivimos todos y cada uno de nosotros alguna vez. La cuestión es que la tristeza, esa emoción primaria del hombre, es totalmente adaptativa. Cada persona lo vive distinto, lo manifiesta distinto, lo combate distinto. Y cuando se prolonga durante tantos años se deforma; le salen patas, ojos, pelos, baba por una de sus bocas, peste, espantosa peste, y un sin fin de horrores de película de serie B japonesa. Nadie entiende que no se limita a lloriquear por las esquinas. Sinceramente, si tuviera que definir con una palabra la depresión a tan largo plazo, sería "aburrimiento". Va más allá de una emoción. Te destruye la memoria, la hace añicos. Eso me preocupa, a veces. No soy capaz de acordarme de voces, caras, nombres; de lo que hice ayer por la tarde, de una relación entera. Te incapacita la mente volviéndote parcialmente estúpido, impidiéndote memorizar, estudiar, comprender conceptos simples, concentrarte. Ni siquiera sé cómo es posible que me vaya bien en la universidad. Aniquila la empatía, las emociones fuertes, distorsiona la concepción del mundo y todo lo que hay en él. Es un proceso de putrefacción lento. Supongo que la peor parte es la social, la comunicativa. También se lleva por delante la libido. No disfruto del sexo, no lo he hecho nunca al cien por cien. De hecho, es una situación que me incomoda a niveles bruscos. Es jodido tener la mente demasiado ocupada en otros asuntos y no poder darle al stop y disfrutar de algo tan básico en esta vida. De ver el contacto humano como algo extraño, grotesco, repugnante, a veces. Cada día soy más torpe con la gente, no sé encajar ni me esfuerzo en hacerlo; no hago más que soltar comentarios fuera de lugar innecesariamente sinceros. No creo que pueda tener amigos como la gente suele tenerlos, ni parejas, ni familia, ni nada que se le asemeje al concepto de estabilidad. No sé qué estoy haciendo aquí. Ni siquiera quiero escribir ahora mismo y que cuatro gilipollas lo lean y crean que me conocen, que se compadezcan de las miserias.
Me sorprendió mucho presenciar muertes y dolor y no sentir las lágrimas caer. Hay eco, mucho eco aquí dentro. No queda comprensión, compasión, sensiblilidad de ningún tipo. Me estoy muriendo. Y no voy a levantarme de esa silla por ahora.
El amor se fue colando lentamente por cada poro de mi piel. Con la lentitud y pausa de un caracol, nos fuimos enamorando; día a día, año a año. Sin apenas darnos cuenta nos colgamos el cartel de hermanos, novios, amigos, pero sobretodo de compañeros. Fue una sensación muy agradable. Normalmente me sucede todo lo contrario. Si bien es cierto que mi vida es como el mar gris y plano en un día nublado de otoño, en circunstancias sentimentales se me va la mano, se me va; entro en la vida de alguien y la revuelvo hasta que sólo queda caos e intensidad. Siempre es breve, tanto que apenas me queda tiempo para saborearlo, pero me hace feliz, si es así como se dice, haber provocado que ese mar se revuelva un poco. Contigo no fue así. A veces creo que por eso puedo llamarlo amor puro y sincero. Me aferro a la idea de que lo es para no volverme loca y seguir creyendo que jamás podré regalarle algo tan desprotegido a una persona, a un ser humano.
Así, con la misma delicadeza de las gotas de lluvia antes del chaparrón, fui regalándote, sin darme cuenta, cada pedazo sano que queda en mi alma.
No me arrepiento de haberlo hecho. Si no fueran todos para ti, ¿para quién, sino?
R A I N Y D A Y .
Nadie será capaz de reemplazarte jamás. No quiero que lo hagan. Allá a dónde vaya, allá a dónde viaje, tu sombra y tus recuerdos seguirán mis pasos.
Y yo siempre estaré pendiente de mirar atrás para comprobarlo.
te fuiste sin dejar la puerta cerrada del todo por la rendija entró otro, y otro otros que saldrían en algún momento con el mismo proceso escuece a veces intento detenerte y me pillo los dedos con la puerta quizá no entiendo, ni quiero que se cierre del todo esa situación de idas y venidas que todos tenemos a lo largo de la vida sólo me hacen creer en la profunda soledad que se instaura, de mientras, en el salón.
D E A R G O D , I H A T E M Y S E L F . X I U X I U
no importaba que durmiera una hora o dieciséis el resultado era parecido un cansancio acumulativo y feroz derribaba esperanzas ganas de ser alguien ganas de vivir fui infinidad de veces al médico llegué a suplicar, asqueada por el patetismo algo que me hiciese dormir bien nadie me ayudó jamás los años se amontonan en cada hueso todavía no puedo hacerlo se está complicando pronto aparecen actividades obligaciones que no puedo esquivar hablamos de trabajo, de universidad, de impacto social todo me cuesta es difícil, es agotador vuelvo de las clases, ha sido un día duro no tengo hambre solo quiero (puedo) dormir me acuesto tres, cuatro horas al levantarme ha anochecido. alguien llamó a mi teléfono lo llamo de vuelta quería invitarme a tomar algo no me apetece, respondo otro día será sí otro día será ceno a las doce como a las cinco vuelvo a cenar, a las tres duermo de día es una manera práctica de no ahogarme en la depresión de noche empieza otra vez el baile de los muertos probé todo alcohol, alguna droga ejercicio, libros nada vale en un segundo, han pasado cuatro horas mañana me despierto a las siete tengo que volver a clase hacer vida normal ser alguien miro el techo y sus estrellas nubladas hay que enfrentarse todo el rato a todo y siento que me he desgastado que no tengo ya más ganas hasta mañana, le digo al despreocupado y lejano mundo; hasta mañana