yo no escribo poesía para todos los públicos;
no escribo para ti,
lector anónimo
ni tampoco para ti, que
alguna vez la casualidad te condujo
hasta mí.
pensándolo mucho
tampoco escribo, del todo,
para mí.
yo no sé escribir.
no, no sé.
no pretendo que este conjunto de
palabras vomitadas
signifiquen algo para alguien
no pretendo ser bueno,
amable, ético, interesante, amante
o amigo;
pretendo alcanzar ese punto
en el que las realidades chocan y
hacen un ruido
concreto.
entendí que no se trataba de
escalar,
sino de sumergirse
en el lodo, en lo negro,
restregarse por el suelo
dejar un
olor.
para mí, la poesía es mentira.
es mentira porque las grandes cosas que
queremos decir
se quedan dentro del alma
y jamás podrán tener forma de
palabras.
R.H
martes, 24 de febrero de 2015
jueves, 19 de febrero de 2015
X
Nunca terminé de entenderla. Cuando pensaba que ya estaba llegando al epicentro de su esencia, se escapaba y dejaba entre nosotros una distancia fría y vacía. Con el tiempo he llegado a la conclusión de que ese era su juego con las personas; permitía que entrases en su vida, te sumergía en su mundo extraño y una vez que quedabas allí, perdido y confundido, soltaba tu mano y dejaba que te ahogases. A muy pocos se les ocurrió que la solución era seguir nadando hacia abajo en vez de salir a la superficie. Supongo que no todos estamos hechos para compartir nuestra vida con la suya. Pero no me arrepiento de nada, si te digo la verdad. A veces, cuando amanecía a mi lado, me hacía el dormido para mirar esos primeros minutos de vida. Y la tipa, con los ojos en blanco y su habitual expresión de indiferencia, esperaba encorvada a algo. Parecía concentradísima y todas esas cosas que a uno le hacían preguntarse en qué demonios andaría metida.
¿Sabes? Desde que nos conocimos supe que no duraría mucho. A lo sumo, unos años. Lo sabía porque ella, aunque clavase sus ojos en los míos, no me miraba. No estaba dentro de mí ni lo estaría nunca; jamás abandonó a su verdadero amante, algo que sin forma definida ni nombre le hacía sentir todo lo que jamás sintió por un ser humano.
Por eso la dejé ir.
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domingo, 1 de febrero de 2015
un buen recuerdo
En el desierto vi una criatura desnuda, bestial,
que, acuclillada en el suelo,
tenía su corazón entre las manos
y comía de él.
Dije: "¿Es bueno, amigo?
Y él contestó: "Es amargo... amargo,
pero me gusta
porque es amargo
y porque es mi corazón."
STEPHEN CRANE
______________________________________
Nacido en una ciudad de muertos.
BRUCE SPRINGSTEEN
______________________________________
Mi superficie soy yo mismo,
bajo la cual, como testigo,
está enterrada la juventud.
¿Raíces? Todo el mundo tiene raíces.
WILLIAM CARLOS WILLIAMS
______________________________________
Pues yo nací con mi traje de nacer.
El médico me palmeó el culo
y dijo: "Vas a ser algo especial,
tú, dulce culito."
SIDNEY SIMIEN
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Yo soy el coco,
eso es lo que soy,
y he venido para ver
lo que podía hacerte...
K.C y la SUNSHINE BAND
_____________________________________
no soy
bueno;
tampoco malo.
solamente
verdadero.
tan verdadero
como el
polvo que se acuesta
encima de
las cosas
olvidadas.
ROBERT HAYDN
***
empezado a decirlo. «La venganza es muy puta»: eso era suyo. «Fóllame, Freddy» y media docena
de expresiones todavía más jugosas llevaban la impronta de Beaver. El que les había enseñado a
decir «lo que pasa, pasa» era Henry; era la típica chorrada zen que le gustaba, hasta de niños. Pero
«SSDD»... ¿De quién había salido «SSDD»?
Daba igual. Lo importante era que siendo cuatro creían en la segunda mitad; después, siendo
cinco, en las dos, y, al volver a ser cuatro, en la primera.
Cuando volvieron a ser los cuatro de siempre, empeoraron las cosas. Hubo más días oscuros,
días de fóllame, Freddy. Ellos lo sabían, pero desconocían el motivo. Sabían que les pasaba algo (o
en todo caso que eran diferentes), pero no sabían qué. Sabían que estaban atrapados, pero no
acababan de saber en qué sentido. Y todo mucho antes de las luces en el cielo. Antes de McCarthy y
Becky Shue.
SSDD: a veces se dice por decir. Y a veces sólo se cree en la oscuridad. Entonces ¿cómo
se sigue viviendo?"
viernes, 30 de enero de 2015
El loco.
al principio eran sombras molestas, formas abstractas, pura anormalidad
en las esquinas de mi habitación
yo creía a ciencia cierta que se trataba de mi insomnio, distorsionador de mundos, de realidades, como cuando estás borracho y todo va muy deprisa
y lo dejaba pasar.
después eran sonidos puntuales
cristal y pizarra arañados, pasos en la planta de arriba
sin que hubiera nada encima de mi cabeza salvo tejado y estrellas y quizá una luna
y nubes.
yo creía que seguía siendo cosa de mi insomnio, del cansancio y de los sueños
y lo dejaba pasar.
una noche salí enfermo al pasillo, abandoné mi refugio pestilente
a prueba de bombas
y los vi
con la misma claridad que tendría cualquier mirada al cruzarse durante un segundo en tu camino
o los sueños densos que nos hacen sudar.
se arrastraba la pobre criatura
sin piernas pero con brazos muy largos
dejando a su paso una hilera de lodo marrón y púrpura, como la sangre que
se vomita después de varias malas rachas.
sus movimientos eran arrítmicos y forzados, algo así como un espasmo y
posturas imposibles
y ese sonido monstruoso de cartílagos en movimiento chocándose entre sí
y la respiración casi asmática y gruñidos de alimaña.
se mostraba unos segundos hasta que apartaba la vista y salía de esa estúpida e inútil parálisis.
y lo dejaba
pasar.
a veces venían en forma de reptil humanoide, reptando como a cámara rápida
por todas mis paredes,
mostrándose con un poco de arrogancia y diciendo
-¡Eh, estoy aquí! ¿Puedes verme? He venido, he venido, he venido...
resultaba insoportable y gracioso y aterrador simultáneamente
y colgaba de su cráneo cabello enredado y largo
casi tan largo como sus brazos.
casi al final, sin respetar aquél pacto de nocturnidad, olores pútridos de muerte y caos
y cadáveres apilados en esa habitación angosta
me visitaban frecuentemente
mientras hablaba con alguien o me encendía un pitillo o me duchaba.
y, obviamente,
lo dejaba pasar.
sí.
lo dejaba pasar.
al final
de una forma u otra,
el miedo fue evaporándose junto a la confusión, el pánico y la angustia.
solo quedaba una extraña sensación de incomodidad en la comodidad
nostalgia, profunda
tristeza.
no importaba el escenario. aquellos infraseres fueron devorando lentamente
mi territorio y el de los demás para convertirlo en
el suyo.
vayamos a las montañas de la locura y dejemos pasar una y otra vez aquello que fuimos
somos y
seremos
una noche más.
en las esquinas de mi habitación
yo creía a ciencia cierta que se trataba de mi insomnio, distorsionador de mundos, de realidades, como cuando estás borracho y todo va muy deprisa
y lo dejaba pasar.
después eran sonidos puntuales
cristal y pizarra arañados, pasos en la planta de arriba
sin que hubiera nada encima de mi cabeza salvo tejado y estrellas y quizá una luna
y nubes.
yo creía que seguía siendo cosa de mi insomnio, del cansancio y de los sueños
y lo dejaba pasar.
una noche salí enfermo al pasillo, abandoné mi refugio pestilente
a prueba de bombas
y los vi
con la misma claridad que tendría cualquier mirada al cruzarse durante un segundo en tu camino
o los sueños densos que nos hacen sudar.
se arrastraba la pobre criatura
sin piernas pero con brazos muy largos
dejando a su paso una hilera de lodo marrón y púrpura, como la sangre que
se vomita después de varias malas rachas.
sus movimientos eran arrítmicos y forzados, algo así como un espasmo y
posturas imposibles
y ese sonido monstruoso de cartílagos en movimiento chocándose entre sí
y la respiración casi asmática y gruñidos de alimaña.
se mostraba unos segundos hasta que apartaba la vista y salía de esa estúpida e inútil parálisis.
y lo dejaba
pasar.
a veces venían en forma de reptil humanoide, reptando como a cámara rápida
por todas mis paredes,
mostrándose con un poco de arrogancia y diciendo
-¡Eh, estoy aquí! ¿Puedes verme? He venido, he venido, he venido...
resultaba insoportable y gracioso y aterrador simultáneamente
y colgaba de su cráneo cabello enredado y largo
casi tan largo como sus brazos.
casi al final, sin respetar aquél pacto de nocturnidad, olores pútridos de muerte y caos
y cadáveres apilados en esa habitación angosta
me visitaban frecuentemente
mientras hablaba con alguien o me encendía un pitillo o me duchaba.
y, obviamente,
lo dejaba pasar.
sí.
lo dejaba pasar.
al final
de una forma u otra,
el miedo fue evaporándose junto a la confusión, el pánico y la angustia.
solo quedaba una extraña sensación de incomodidad en la comodidad
nostalgia, profunda
tristeza.
no importaba el escenario. aquellos infraseres fueron devorando lentamente
mi territorio y el de los demás para convertirlo en
el suyo.
vayamos a las montañas de la locura y dejemos pasar una y otra vez aquello que fuimos
somos y
seremos
una noche más.
miércoles, 28 de enero de 2015
aquí viene de nuevo
Agregué el agua, removí toda la mezcla y salí de la cocina para sentarme en el sofá, retomar el libro y esperar. No era uno de esos libros interesantísimos e inpsiradores que tanto me gustaban, pero servía, de alguna manera. Sin música, sin el murmullo relajante de las voces que salen de la televisión. Puro silencio. Y luz. La luz de la primavera colándose por las ventanas. Estaba relajada. Pasaron los minutos y volví para mirar el arroz. Lo probé. Duro y soso, muy soso. Le eché sal y volví al salón. El capítulo iba sobre unos chavales que iban con mi protagonista por la playa, en verano, por la noche, bebiendo cerveza y evadiendo temas de conversación incómodos. Me gustaba él porque decía que leía a Tolkien y que estaba deprimidísimo y que se había metido a trabajar en un parque de atracciones haciendo de perro. Bailando para niños, esas cosas. Era un tipo majo. El típico que se mataba a pajas cada día de forma más o menos digna. Pues bueno. Volví a mi arroz al rato. Lo probé. Estaba casi, pero le faltaba sal. Volví a echar un poco más a ver si se animaba la cosa. Pero no. No funcionaba, no sé por qué. Saqué toda esa masa repugnante y la volqué a desgana en un plato sin quitarle el agua ni ponerlo elegante. Lo llevé a la mesa, encendí la televisión y me llevé una cucharada de esa sopa-arroz a la boca. Repetí eso unas cuatro veces hasta que me harté y llevé el plato de vuelta a la cocina. Esta vez casi volqué el salero dentro. Removí todo y volví a probarlo. Seguía sin saber a nada. Mientras me peleaba con cada grano de arroz y con cada partícula de sal pensé que era así con todo, una y otra vez. Los besos con la gente, las charlas con la gente, las clases con la gente, el trabajo con la gente, internet con la gente, el sexo con la gente, los cigarrillos con la gente, la gente. A todo aquello le faltaba una cantidad imposible de sal. Tal vez era yo. Sí, probablemente tuviese el paladar estropeado desde un principio. No parecía que fuese a mejorar con los años y ya tenía asumido que no daría mi brazo a torcer. Me sentía metida en un ring dándome de puñetazos con el aire, convencida de que merecía la pena.
Qué puedo decir. Allí estaba yo, la heroína de los locos optimistas y esperanzados que apenas saben de nada, masticando aquella basura mientras el mundo giraba y giraba y giraba.
Qué puedo decir. Allí estaba yo, la heroína de los locos optimistas y esperanzados que apenas saben de nada, masticando aquella basura mientras el mundo giraba y giraba y giraba.
viernes, 23 de enero de 2015
4:29
"soy
una serie de
pequeñas victorias
y grandes derrotas
y estoy tan
asombrado
como cualquier otro
de
haber llegado
desde allí hasta
aquí
sin cometer ningún asesinato
ni haber sido
asesinado;
sin
haber dado con mi huesos en el manicomio."
-Asidero en la Oscuridad. CB
una serie de
pequeñas victorias
y grandes derrotas
y estoy tan
asombrado
como cualquier otro
de
haber llegado
desde allí hasta
aquí
sin cometer ningún asesinato
ni haber sido
asesinado;
sin
haber dado con mi huesos en el manicomio."
-Asidero en la Oscuridad. CB
miércoles, 7 de enero de 2015
...
¿Cuánto es lo que debo perder para poder perdonarme?
¿Cuánto dolor tendría que vivir para estar contigo de nuevo?
una vez más, la estación cambia junto con el viento
y una vez más, nos encontramos perdidos tú y yo.
Cuando la cosas se me hacen difíciles y me apetece marcharme
suelo recordar el día que me enamoré de ti.
pero una vez mas, mis recuerdos me retienen aquí
una vez mas, no sé a dónde ir
y aún así...
te busco, siempre esperando ver tu figura en algún lugar
en el andén opuesto, o a través de las ventanas de un callejón
aunque sé que no estarás allí.
¿sabes? si mis deseos se volviesen realidad, estaría a tu lado
no habría nada que no pudiese hacer;
lo arriesgaría todo para abrazarte.
y si fuera para evitar la soledad, cualquiera me valdría.
pero en esta noche
en la que parece que las estrellas vayan a caer del cielo,
no puedo seguir mintiéndome.
no os desvanezcáis, estaciones, una vez más
quiero volver a la época en la que pasábamos el tiempo juntos, una vez más.
porque siempre te busco, busco tu silueta
en el cruce de una calle; en mis sueños
aún sabiendo que no estarás allí.
y si lo milagros ocurrieran, quisiera mostrarte
en un nuevo amanecer, quién seré
y las palabras "te amo"
que nunca te dije.
...los recuerdos de aquél verano me embriagan
así como los latidos de tu corazón, que súbitamente se detuvieron.
siempre te busco, busco tu silueta constantemente
en aquella ciudad, al atardecer
aun sabiendo que juntos no podemos estar.
y si mis sueños se hicieran realidad, estaría a tu lado y
no habría nada que no pudiera hacer
por abrazarte dejaría todo, solo por ti.
siempre te busco,
busco tu silueta
en las tiendas a las que entro, en el kiosko de la esquina
aunque sé que no estarás allí.
porque siempre acabo buscando tu sonrisa
en el paso a nivel, esperando que lo atraviese el tren
aunque sé
que no estarás
allí.
créeme, si pudiese volver a nacer
estaría siempre a tu lado
porque no existe nada
más valioso
que tú.
¿Cuánto dolor tendría que vivir para estar contigo de nuevo?
una vez más, la estación cambia junto con el viento
y una vez más, nos encontramos perdidos tú y yo.
Cuando la cosas se me hacen difíciles y me apetece marcharme
suelo recordar el día que me enamoré de ti.
pero una vez mas, mis recuerdos me retienen aquí
una vez mas, no sé a dónde ir
y aún así...
te busco, siempre esperando ver tu figura en algún lugar
en el andén opuesto, o a través de las ventanas de un callejón
aunque sé que no estarás allí.
¿sabes? si mis deseos se volviesen realidad, estaría a tu lado
no habría nada que no pudiese hacer;
lo arriesgaría todo para abrazarte.
y si fuera para evitar la soledad, cualquiera me valdría.
pero en esta noche
en la que parece que las estrellas vayan a caer del cielo,
no puedo seguir mintiéndome.
no os desvanezcáis, estaciones, una vez más
quiero volver a la época en la que pasábamos el tiempo juntos, una vez más.
porque siempre te busco, busco tu silueta
en el cruce de una calle; en mis sueños
aún sabiendo que no estarás allí.
y si lo milagros ocurrieran, quisiera mostrarte
en un nuevo amanecer, quién seré
y las palabras "te amo"
que nunca te dije.
...los recuerdos de aquél verano me embriagan
así como los latidos de tu corazón, que súbitamente se detuvieron.
siempre te busco, busco tu silueta constantemente
en aquella ciudad, al atardecer
aun sabiendo que juntos no podemos estar.
y si mis sueños se hicieran realidad, estaría a tu lado y
no habría nada que no pudiera hacer
por abrazarte dejaría todo, solo por ti.
siempre te busco,
busco tu silueta
en las tiendas a las que entro, en el kiosko de la esquina
aunque sé que no estarás allí.
porque siempre acabo buscando tu sonrisa
en el paso a nivel, esperando que lo atraviese el tren
aunque sé
que no estarás
allí.
créeme, si pudiese volver a nacer
estaría siempre a tu lado
porque no existe nada
más valioso
que tú.
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